sábado, 23 de julio de 2011

Contra toda quimera


 








Si no me alcanza, vida, la vida para amarte,
si el hada de los sueños trunca mi despertar,
si rompen los gemidos que al fin pude confiarte,
si solo ante mi lecho te escuchas suspirar,
no pienses que me he ido dejando de adorarte,
no creas que no te quise y preferí marchar.

Cariño, si en minutos de dicha placentera
se fueron mis retazos de fuerte vendaval,
yo seguiré en tus brazos, contra toda quimera
y nunca, nunca, nunca te dejaré de amar.

Así, como esta brisa fragante mañanera,
como ese canto alegre que se oye del turpial,
como la lluvia fina que trae la primavera
y el soplo de tu llano valiente y musical
vendré, amor de mi alma, altiva, a mi manera,
a traerte de nuevo mis besos de panal.


miércoles, 13 de abril de 2011





Consentida

Pensar en tu sonrisa
me ha cambiado la vida,
porque estaba perdida
para volver a hallarte,
tenía la piel dormida
hasta palpar ansiosa
tus besos en mi boca,
tu amor en mis heridas.

Saber que tú me adoras
trastorna mis sentidos,
lo sé, porque he vivido
en tus brazos mil horas
y el latir conmovido
de tus sienes ardientes
ha temblado en mi mente
y el alba lo ha temido.

Pensar en tu sonrisa
llena todos mis días,
estalla el sol si atrapo
tu mirada en la mía;
saber que estamos juntos
me lleva a la inconsciencia
porque me siento intensa,
confiada y consentida.

Saber tu mundo mío
me hace lucir radiante,
yo soy en ese instante
el centro de tu luz,
nada puede tocarme
para cambiar mi senda;
yo soy, amor, tu ofrenda
y mi meta eres tú.

Pensar en tu sonrisa
me ha devuelto la vida,
porque estaba dormida
con mil ansias pendientes;
gracias por ese aliento
de tus manos silentes,
tu besar que desboca,
y tu frente en mi frente.

Saber que tú me adoras
me ha tornado impaciente
y siento que es urgente
correr hasta tu lecho,
tocar, mi vida, el cielo,
mirarme en tus estrellas
¡y pensar que soy bella
recostada en tu pecho!

lunes, 4 de enero de 2010

La sombra de mi alero



Hay cosas que te callo, porque no entenderías;
mi mundo no es complejo, se inicia con la aurora,
va mi oración al Padre y vuela el pensamiento
hasta tí, que estás siempre tan lejos de mi flora.
Voy luego hasta mis plantas sedientas y confiadas
y entro a cuidar del techo querido y familiar,
me transcurren las horas afanosas del tiempo
y así, llega la noche con su perfecta paz.

El mundo que pretendes, de flautas y de luces,
lo producen tus sueños, donde suele pasar
que yo baile y sonría desenvuelta y coqueta
a los admiradores que me anhelan besar.

Te entregué con mis versos, empapados del alma,
el amor misterioso que te atrae con afán,
mi mirada sin lentes, mi candor sin afeites,
la sombra de mi alero y mi voz al cantar.

Imaginas traiciones en frases inocentes,
en saludos tan raudos que se olvidan después,
en correos cautelosos con recelos odiosos
de tanto anonimato que viene en internet.

Y tus dudas me ofenden, me laceran la vida,
me apagan la sonrisa, me borran la ilusión,
me clavan con dolores puñales de tortura
que rompen en pedazos mi pobre corazón.

Hay cosas que te oculto, porque estás descontento
al creer que te miento, si mentir es callar.
Si te abriera mi pecho, encontrarías el llanto
contenido y paciente... por tu forma de amar.

martes, 28 de julio de 2009

Todo.


En este laberinto
de memorias perdidas
dudé de mi cordura,
me ví pequeña, frágil,
y se llenó de ahogos
mi garganta.

Viajé en un remolino
y estuve en un regazo
acunada de amores
que no supe entender.

Se desplegó a mi paso
la alfombra de los tiempos
y sembré en los caminos
agrietados
semillas de sonrisas.

Calculé sin mesura
el riego de las plántulas,
y a mi paso indeciso
se doblaban sus pies.

Repartí sin contarlos
los besos que tenía,
entregué sin ahorro
el alma y corazón,
hasta enterarme un día
de que dándolo todo
me olvidé de guardarme
la razón.

Hoy contemplo en silencio
lo que dejé sembrado
y miro un laberinto
sin cosechas.

La angustia me cercena,
me oprime, me lacera,
y en mis horas de llanto,
con el peso de tanta
soledad,
tengo huecas las manos
de consuelo
porque lo he dado todo
sin pensar.

Se perdieron mis años,
se perdieron mis besos,
mis sonrisas se fueron,
sembré en un pedregal.
y estoy aquí, tendida,
con la sed del vacío,
esperando una rosa
que no florecerá.

¿Qué puedo darte ahora
para seguirte dando?...
si no te amara tanto
también te entregaría
mi laberinto.


(De "Donde vuelan los colibríes")

viernes, 19 de junio de 2009

Traicionero.


Me muero sin tu amor, me muero lento;
pleno de tu silencio, llora fiero
con ese desgarrar tan lastimero,
el frío del rincón, en mi aposento.

No me llega el dolor de tu tormento
ni perfuma mi altar tu grato alero;
en la esencia te siento, traicionero,
cantar tus serenatas en el viento.

¿Volverán nubes blancas a mi seno?
No quiero ya beber ese veneno
donde perezco de melancolía.

Quizás fue de ilusión ese sereno
arrullar de tu pecho, siempre lleno
de frases susurrantes, vida mía.